¿Por qué te sientes solo, cuando estás rodeado de gente?

Sé que estás muy ocupado, que tienes mucho trabajo, pero esto es algo muy importante. Tal vez estás evitando el tema, pero un día, estarás solo, con tus pensamientos. Cuando eso pase, no quiero que te sientas triste o solo. Quiero que recuerdes esto que escribí para ti.

Busca la introspección, sin criticarte, sin juzgarte, sin ser rudo contigo mismo. No te critiques y escucha lo que tu corazón te esté pidiendo. Quédate un momento a solas. Medita. Escucha esa voz que te dice “Sal de esa situación. Huye. Esto te está consumiendo”. Acaso no has escuchado esa voz? No has visto frente al espejo esos ojos llenos de lágrimas diciéndote “No más por favor. Por qué permites que esto pase?” No te pongas una venda en los ojos tu solo. Tú sabes que debes hacer un cambio.

¿Cómo es posible que una persona tan amada se llegue a sentir sola? Recuerda estas frases: “Quisiera poder estar a tu lado siempre, y cuidarte. Quisiera tener el poder de protegerte de todo el mal de este mundo y que nunca haya una lagrima en tus ojos”.

Quisiera que no hubiera una lágrima en tus ojos, me duele le corazón solo de pensarlo. Pero ¿Yo que puedo hacer? No puedo hacer nada. Yo puedo cuidarme a mí, o al menos intentarlo. Pero tú tienes que cuidarte a ti. Sólo tú puedes defenderte y hacerte respetar. Veo cuando no te respetan. Quisiera estar ahí y uno a uno, hacer que te digan cuanto vales en su vida, que te demuestren la influencia que has sido, lo muy agradecidos que deben estar contigo. Veo que para ellos, tus cuidados son una rutina, son normales y hasta lo consideran parte de tu trabajo. Se les olvida que no es tu deber, que es un regalo que tú les das, que es tu forma de demostrar amor. Esto me enoja, me frustra, me desespero. Me repito una y otra vez

“¿Por qué no puedo hacer nada? Yo debo poder hacer algo….”

Pero no puedo, ni debo. Esta es una lucha que tú debes enfrentar solo. Yo sé que puedes escuchar mil “Te amo”, “Eres importante”, “Eres perfecto”. Pero si no son sinceros o tú no lo crees, no servirá de nada. Hay tantas cosas que quiero decirte… no quiero terminar abrumándote.

Llevo días tratando de encontrar el camino correcto. ¿Cómo hablarte de que hagas respetar tus boundaries, sin romper yo misma tu propia intimidad?

Yo me guio por estadísticas y hoy me di cuenta que fui parte de esta estadística: “Cuando una persona ve hay otra sufriendo maltrato, un niño, un trabajador, el miembro de una pareja o de una familia… tarda aproximadamente 3 meses viendo la situación antes de tener el valor de tomar acción y ayudar…”

Yo lo vi antes y he estado evadiendo el tema hasta hoy… ahora me pregunto ¿Qué ha pasado en ese par de meses? ¿Algo que yo pude haber evitado?

Yo he dicho sentir un gran amor por ti y hoy me doy cuenta que no te lo he demostrado apropiadamente. En este momento, me preocupa el tiempo. ¿Cuánto tiempo has pasado en esta situación? Cuánto tiempo más pasará? Esta es una lucha contra el reloj. Imagina un reloj de arena… me pregunto ¿cuánta arena queda en ese reloj?

Quisiera estar sentada a tu lado y saber qué es exactamente lo que necesitas. Quisiera poder pasar la noche hablándote de todo esto, diciéndote “Todo va a estar bien, yo te apoyaré”. Quisiera poder darte un abrazo, si lo necesitas, o ser un escudo humano para ti, cuando estés en peligro. Quisiera poder ponerte frente a un espejo y que tu pudieras ver ese ser humano maravilloso que yo veo… que nosotros vemos.

Quisiera darte todas las herramientas del mundo, para que puedas curar tus heridas y fortalecer tu alma.

Mi dulce niño… ojalá pudieras ver que eres como un oasis en este desierto de crueldad… que eres la joya más preciosa que me he podido encontrar. Tu alma es tan hermosa, que me sorprendió encontrarte. Fue difícil de creer que alguien como tú fuera real. Si tan sólo tú también pudieras verlo.

“Es tan perfecto, que pienso que podría ser un robot… entonces veo su corazón y me doy cuenta que es el más humano de los humanos”.

Entonces me pregunto.. ¿Cómo es posible que alguien no vea tu valor? ¿Cómo es posible que lo olviden? ¿Cómo es posible que los demás no te tengan en el trono que mereces estar? ¿Por qué ellos no hacen nada?

… No… Eso no es trabajo de ellos… Ese es tú trabajo. Tú tienes que hacerte respetar, darte tu lugar, hacerte valer. Si alguien no ve lo que vales, tú ábrele los ojos. Para brillar, primero tienes que salir de tu escondite. Párate frente a los demás y con orgullo demuéstrales  lo grandioso que eres. No permitas que alguien te diga lo contrario. Esta es una batalla que debes luchar tú.

Si alguien no te respeta, hazte respetar. Si alguien te humilla, no bajes la cabeza. Si alguien no te valora, busca a quien si lo hace.

No significa volverse malo. No significa ser egoísta ni dañar a los demás. Significa cuidarte y amarte a ti mismo. No permitas que crucen la línea y te hagan daño. Escúchame con atención. Nada justifica el maltrato. Nadie es más o menos que nadie. Nadie puede ponerle el pie en la cabeza al otro. BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA. El amor no es razón para dejarse lastimar. Si duele no es amor. No importa que sea pareja, padres, familia, o personas muy queridas. Nadie tiene derecho a herirte, a humillarte, a chantajearte o a forzarte a hacer lo que no quieres. Por favor escucha. Amate a ti mismo, cuídate a ti mismo. No estás solo, pero debes estar preparado para estar solo. La dependencia solo abre las puertas al maltrato. Si alguien no te valora, no te merece. Pero eres tú quien debe tener la fuerza para alejar a esa persona.

Sé que quieres ayudar, apoyar y cuidar… pero ¿quién te cuida a ti? Quien te apoya a ti? Cuanto das tú y cuánto recibes? Como quieres que te traten?

Hablo de las pequeñas cosas, las simples acciones diarias, que al final son las que más importan. Me pregunto si hay alguien a tu lado que te diga “¿Estás cansado? Necesitas ayuda? Yo terminaré el trabajo por ti, descansa. Aprecio que cocines. Gracias por darme amor. Me hace bien estar a tu lado. Sé que cuidas de mi”.

Eres amado y mucho. Pero a veces las personas no sabes expresar sus sentimientos. Recuerda que cada quien está librando su propia batalla y todas las malas experiencias van atrofiando nuestra capacidad de amar. No digo que no te amen, digo que no saben demostrarlo. No saben amar. Tú si sabes amar. Enséñales a amar.

Tienes dos opciones:

Una opción es alejarte de todo el que te haga mal. Si una persona te hiere, te hace más daño que bien, aléjate. La personalidad se forma en los primeros 7 años de vida. Después de ese tiempo, las personas ya no pueden cambiar su esencia. El que es malcriado lo será, el que es machista, el que es berrinchudo, el que no controla su carácter, el egoísta etc.

La frase: “Él va a cambiar, ésta fue la última vez que me hace daño” es un autoengaño. Las personas no cambian su esencia. Recuerda el ciclo de la violencia… Inicia en la luna de miel, donde todo es hermoso, comienza a haber estrés en la relación y pequeñas agresiones que van aumentando de intensidad, explota el acto violento, después viene la reconciliación, el arrepentimiento, el “voy a cambiar” y regresamos una luna de miel donde todo es más hermoso de lo normal, hasta que ocurre otro acto violento.

No significa que la otra persona sea mala, o que no te quiera. Ni siquiera significa que te mienta. Las personas violentas o con problemas de adicciones, realmente quieren cambiar, porque saben que se están dañando a sí mismos, pero simplemente no pueden.

Tu segunda opción es quedarte y luchar, pero con nuevas reglas. Primero debes trabajar mucho en ti, para fortalecerte. Antes de regresar al juego, debes estar más fuerte que nunca. Tal vez quieras volver a empezar el juego, en una situación justa. Tal vez necesitas chocar con la pared de nuevo para confirmar lo que ya sabes. Las personas no cambian. Pero si quieres pasar por todo esto otra vez, debes hacerlo con fuerza. No digo que abuses, digo que sea justo. No es que sean malos, es que hay algo roto, algo que no funciona bien.

El problema es el poder. Los seres humanos somos imperfectos y cuando tenemos poder, la primera reacción es hacer abuso de este. Todos hemos sufrido maltrato y queremos tener la oportunidad de ser fuertes y estar por arriba de los demás. Pero esto no es bueno. No permitas un maltrato más. De nadie. Repito, de nadie.

Por más pequeño que sea el maltrato, no lo permitas. Incluso si alguien olvida decir “por favor” o “gracias”, o te dan ordenes en vez de pedirte un favor. Estos pequeños detalles son los que hacen la mayor diferencia.

Trata a todos por igual, si quieres que te traten por igual. Recuerda que somos imperfectos, la edad no siempre es sabiduría, el amor no siempre se sabe expresar correctamente, el dinero, el puesto del trabajo, el poder que tenga otra persona, no es razón para que abuse. Nadie es dueño de nadie. Cada quien tiene sus defectos, para no ser superior y sus cualidades, para no ser inferior. Todos somos diferentes, pero valemos igual. No lo olvides.

Tú eres la base de esa casa. Eres el motor principal que mueve todos los demás. Si tú logras hacer el cambio más drástico, los demás también cambiarán. Logra el equilibrio en ti y habrá armonía en toda la familia.

No los sobreprotejas, que les haces daño. Recuerda a esos padres que permiten que sus hijos se porten mal, después los hijos son problemáticos y sufren por ello. Al sobreprotegerlos no les haces un bien, les haces mal. Déjalos que sean responsables, que se comporten de acuerdo a su edad. La sobreprotección también es un tipo de violencia. Se llama violencia por anulación. El maltrato es recíproco. No tengas miedo, cuando los dejes libres ellos seguirán ahí. No se irán. Te seguirán amando y seguirás siendo importante para ellos. Ahora serán mejores personas. Déjalos ser autosuficientes.

Permitir maltrato no te hace bien a ti ni a la otra persona. Desde que nacemos, desde el primer momento que conocemos a alguien, se deben marcar los límites. No importa quien esté frente a ti, tú y él valen exactamente lo mismo. No importa la edad. Si un niño de 8 años te empuja, no digas “Es un niño, es inmaduro, así es él”, no digas “tiene mal carácter, siempre es así con todos, es normal”. Eso no está bien. Debes detenerlo inmediatamente con asertividad. No amenazarlo, no darle una segunda oportunidad. Debes detenerlo de forma dura y asertiva. No le des la oportunidad de que vuelva a pasar. No lo permitas. No te hace bien a ti, ni a él.

¿Qué pasará con ese niño cuando crezca? El pensará que está bien empujar o algo peor… a quien empujará después? A su madre? A su pareja? A sus hijos? Se aprovechará de la persona que se lo permita. Si se lo permites, solo estarás formando un ser malcriado y berrinchudo. Si el niño desarrolla una personalidad difícil de soportar, tendrá problemas el resto de su vida. No queremos que termine solo. ¿Quién más soportará su carácter violento? No puedes prometer que te quedarás tú a su lado, a soportar toda la vida.

A veces ser rudo es más saludable que ser suave. No te pido que te vuelvas malo. Es que no quiero que te terminen consumiendo. No quiero que lleves tanto peso sobre tu espalda. Ahora lo puedes aguantar, pero ¿Por cuánto tiempo? No tomes responsabilidades de otros. Cada quien es responsable de su carácter y sus acciones.

A veces las personas confunden “amable” con “débil” o “manipulable”. No seas la herramienta de nadie. No te dejes usar. Has pasado tu vida puliéndote, ya eres un diamante, ya eres una obra de arte terminada… no dejes que otros arruinen eso.

Pon los pies en la tierra y no dejes que te despeguen de ahí. Recuerda el ciclo de la violencia… Entre más duro fue el golpe, mas rosas te regalará la mañana siguiente. Esto hace que sea difícil salir del ciclo. En un momento malo, es fácil decir “Esta fue la última vez”, pero después llega la soledad y la tristeza… se extrañan los momentos buenos. Incluso es posible buscar nuevas personas con las que no haya violencia, pero tampoco habrá luna de miel. Entonces se extraña más. Poco a poco llega el deseo de volver y se minimiza el daño hecho. Alguien no violento, no será tan dulce, pero tampoco será tan amargo. Ese es el problema, cuando ya se es adicto a esa dulzura. Esa es la parte difícil, cuando se trata de salir. Se puede ser adicto a una persona. Para salir de esa adicción, se debe pasar por un proceso de desintoxicación primero.

Las personas deben estar equilibradas. Cualquier sentimiento extremo es malo. La hiperactividad y excitación, aunque luzca como felicidad es malo. Es como subirse a la montaña rusa y reír a carcajadas, creyendo que somos felices, aunque nuestro cuerpo siente que muere.

Por otro lado, las personas extremadamente frías también son malas. Quien no demuestra sentimientos, ni positivos ni negativos, usa otro tipo de violencia, la indiferencia. Cuando alguien no se enoja, no es feliz, no escucha, no extraña…  simplemente no ama.

Este es el verdadero reto. Debes aprender a enfrentarte a alguien explosivo y a alguien muerto por dentro. Por eso debes ser fuerte, para poder enfrentarte a cualquier tipo de situación.

¿Por qué unas personas tienen sentimientos extremos y otras no? A veces las personas dejan sus sentimientos en estado “salvaje”. Se enojan por lo que sea, cualquier detalle, lo más insignificante y reaccionan con ira. Sabemos que eso no está bien. No es saludable que una persona esté siempre enojada. Eso se debe corregir inmediatamente. Tampoco es bueno que una persona esté triste todo el tiempo.

¿Cuántas veces hay sentimientos de tristeza? Cuantas veces hay lagrimas? Cuantas veces el espejo nos muestra un ser destrozado, con el alma herida? Ponernos una máscara de maquillaje y una sonrisa falsa no resuelve el problema. No hay por qué soportar maltrato.

Nadie está solo en este mundo, pero también hay que abrazar la soledad para no depender de nadie. Es mejor estar solo y tranquilo, que acompañado de un ser destructivo. Pero por favor, abre los ojos. No huyas de un violento para ir hacia otro. Cuídate tú, vigila la personalidad  de quienes te rodean. ¿Quién te acompaña? ¿En quién te estás refugiando?

Una vez que alguien se acostumbra al maltrato, aunque salga de una mala relación, tiende a buscar a otro maltratador. Esto puede ser un amigo o amiga, un compañero, un jefe… quien sea.

Por eso debes fortalecerte tú. Quitarte los miedos y la dependencia. Fortalece tu alma, tu autoestima. Siéntete seguro de ti mismo. Sé asertivo. Pasa un tiempo a solas y aprende a estar solo. Cuando no necesites a nadie a tu lado, podrás estar con esa persona por simple amor. Y esa persona sabrá que estás por amor y no porque lo necesitas. Así el otro también se sentirá más amado.

Recuerda que eres la base de esa familia. Si tú te caes, ellos se caen. No lo digo para presionarte o estresarte. Lo digo para que te des cuenta de lo que has hecho. Tú los formaste, ellos están ahí gracias a tu trabajo. Sin ti ellos no serían lo que son. Ellos son tu más grande obra de arte. Has hecho tantas cosas, tan grandes, que tal vez no te has dado cuenta de la magnitud de tus acciones.

No seas tan duro contigo mismo. Ya has trabajado mucho, has entregado mucho. Es el momento de recibir, de pedir. Solo debes mantener esto en tu mente: El amor que duele no es amor. El amor se debe demostrar en todo momento. Cuando sirves un plato de comida, la otra persona debe darte las gracias de forma sincera, y no por simple educación. Cocinar para los demás es un gran trabajo, no dejes que subestimen tu trabajo.  Todo lo que haces, tiene un gran valor. Haz que los demás respeten el valor de tus acciones. Exige con asertividad, para que los demás respeten tus decisiones. Marca tus límites, tus boundaries, y no permitas que alguien cruce esa línea.

NADA justifica el maltrato. No permitas ningún tipo de maltrato, ni un grito, ni un golpe, ni una humillación, ni una infidelidad, ni un abandono. NADA lo justifica. El amor debe hacerte crecer, no destruirte. Quien te ama, reforzará tus cualidades, en vez de remarcar tus defectos. Si duele, no es amor.

Cuando estés en casa, debes sentirte feliz y tranquilo. Si estando en casa sientes miedo, incomodidad o hay un ambiente hostil, es que hay un problema. En este momento, vivir en sociedad no asegura felicidad, ni siquiera asegura nuestros derechos más básicos. Lo único que nos queda es tomar las riendas de nuestra propia vida y cuidarnos a nosotros mismos. Debes  trabajar todos los días en cuidar tu felicidad, tu integridad y que se respeten, tanto tus derechos, como los derechos de tus seres queridos…

Necesitas las herramientas que te ayuden a hacer todo esto. Por favor, escúchame. Busca información, busca ayuda, has ejercicios que te fortalezcan. Lee los libros de Walter Riso o de ese tipo. Busca mejorar tu asertividad. Es un punto clave: La asertividad. Hazlo por ti.

Mi niño, cuídate mucho. Eres mi oasis en el desierto… la joya más preciosa que me pude haber encontrado… Nunca lo olvides.

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