EL SINDROME DEL CUIDADOR QUEMADO Y LOS “HIJOS-INVERSION”

 

DISCUSION: Frecuencia de aparición de alteraciones médicas, físicas, psíquicas y su relación con el grado de parentesco, así como los principales problemas sociales, laborales, económicos que enfrenta el “cuidador” en su labor diaria; se arribó a la conclusión de que el “cuidador de un adulto mayor” sufre de diversas alteraciones personales, psíquicas, sociales y físicas, que repercuten tanto en su vida personal como familiar, así como en el objeto de su cuidado, lo que puede llevarlo a convertirse en cualquier momento en paciente. En esta situación las mujeres son el grupo vulnerable, ya que son las mujeres, la mayoría tanto de enfermos como de cuidadores. Es de vital importancia atender este tema ya que 1 de cada 3 mujeres cuidadoras sufren de este síndrome, y las demás están en camino a sufrirlo.

 

El cuidado de un adulto mayor o enfermo discapacitado, es siempre una dura “carga” para cualquier persona que se vea sometido a dicha tarea y es frecuente que en algún momento el “cuidador” se sienta incapaz de afrontarlo, ya que compromete su bienestar e incluso su salud. Para algunos autores el “cuidador” es un paciente “oculto” o “desconocido” que precisaría de una observación permanente para lograr un diagnóstico precoz de su enfermedad y una intervención inmediata, antes de que el deterioro sea irreversible.

Este síndrome se caracteriza por la existencia de un cuadro plurisintomático, que afecta a todas las esferas de la persona, con repercusiones médicas, sociales, económicas y otras que pueden llevar al “cuidador” a tal grado de frustración que claudique en sus labores de cuidado.

Los doctores y enfermeros, en sus consultas y en las visitas a domicilio no deben centrar su atención sólo en el paciente enfermo y discapacitado, sino también en el “cuidador” y su entorno familiar, que de igual forma sufre la enfermedad, según el grado de adaptación que tenga al problema. También analizar el comportamiento y evolución de los síntomas médicos, psíquicos, sociales y laborales que aparecen en éste durante 1 año, así como analizar su situación económica con el per cápita familiar.

Síntomas del Síndrome del Cuidador Quemado o Burn Out:

Síntomas Físicos: Migrañas y dolores de cabeza, trastornos digestivos, colitis, gastritis, ulcera péptica, infecciones respiratorias, hipertensión, anemia, diabetes, dislipidemia y otros problemas del metabolismo, infecciones cutáneas, sistema inmunológico lento (desde lenta cicatrización hasta poca reacción a infecciones), astenia o debilidad crónica, desgaste y lesiones en las articulaciones, cadera y columna.

Sobre las lesiones en articulaciones: Debido a que el paciente usualmente debe ser cargado varias veces al día (para transportarlo, bañarlo, cambiarle el pañal, vestirlo, ejercitarlo, hacerle algún tratamiento de curación etc.) el cuidador sufre un desgaste rápido en tobillos, rodillas, cadera, columna y brazos, comparable al de un deportista que levanta pesas, pero sin los ejercicios de calentamiento o la supervisión de un entrenador. Es muy común que un cuidador no de importancia a sus dolores pensando que es el cansancio normal y sin darse cuenta, termine convirtiéndose en paciente. Estos daños son irreparables y muy dolorosos, pueden variar desde una artritis reumatoide, hasta una hernia discal, donde se puede perder la capacidad de caminar y ser autosuficiente desencadenando otra serie de problemas físicos y emocionales.

Síntomas Emocionales: Ansiedad, cansancio, trastornos de sueño, depresión, frustración, irritabilidad, miedo a las enfermedades, cambios conductuales, sensación de culpa, agresividad, trastornos sexuales, adicciones o cualquier problema ligado al duelo y desesperanza. Otro problema muy común es el miedo a terminar en la misma situación y que los hijos tengan que hacer el mismo trabajo, llevándolos a ideas suicidas y deseos de fuga.

Estos problemas emocionales se pueden ver reflejados en cambios conductuales o sociales, como el aislamiento, rechazo o resentimiento hacia otros familiares, abandono de la familia cercana, divorcio, sentimientos de culpa al disfrutar del tiempo libre, abandono o desinterés por el trabajo (en caso de no ser despedido, otro problema muy común).

Dependiendo de la persona los síntomas pueden aparecer inmediatamente o a partir del primer año de cuidar al enfermo. Año con año los síntomas van aumentando, deteriorando notablemente la calidad de vida del cuidador, dando como consecuencia que la expectativa de vida del cuidador se reduzca a unos 8-12 años a partir de cuándo empieza a cuidar al enfermo, además de las altas probabilidades de incapacidad para el momento de terminar su trabajo como cuidador.

Enfermedades más comunes que por sus características desgastantes en el cuidador pueden llevarlo más fácilmente al Síndrome del Cuidador Quemado:

1.- Demencias y deterioro mental en pacientes de edad avanzada

2.- Neoplasia, tumores, cáncer.

3.- Fracturas

4.- EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)

5.- Enfermedades psiquiátricas

6.- Cardioangioesclerosis de la Senectud (Endurecimiento y pérdida de elasticidad en el corazón y arterias pulmonares) Esta enfermedad es especialmente desgastante para el cuidador ya que el paciente puede sufrir angina de pecho estable, inestable y muerte súbita.

7.- Discapacidades físicas permanentes (Cuando el enfermo ya no puede caminar, ir al baño, alimentarse, hablar, bañarse etc.)

8.- Enfermedades que involucren la espera y donación de un órgano.

 

Personas más propensas a enfermar por la responsabilidad emocional y compromiso social:

Hijos con un 35%

Esposas 28%

Nueras 13%

Profesionales o personas contratadas específicamente para cuidar de un enfermo 12%

Esposos 7%

Hermanos, sobrinos, nietos u otros familiares 5%

Vecinos, correligionarios o pertenecientes a una misma comunidad 1%

Fuente: Revista Cubana de Enfermeria.com

 

PERFIL DEL CUIDADOR. Una alerta sobre la problemática social a nivel mundial.

El Síndrome del Cuidador Quemado es un tema relativamente nuevo, por muchos años las personas dedicadas al cuidado de sus familiares habían sido ignoradas y se llegó a su descubrimiento de una manera muy preocupante. A finales de los años 70 hubo un “boom” preocupante de casos de abandono de adultos mayores en asilos y en las calles. Gobiernos e instituciones comenzaron a investigar el por qué de esta situación. Primero se dijo que era el resultado del “Baby boom”, que la población mundial estaba envejeciendo y la estructura social no alcanzaba para mantenerlos dignamente, que las guerras de principios de siglo habían dejado demasiados heridos, enfermos y discapacitados…

Pero pasaron los años y este problema seguía en aumento, entonces empezaron a investigar a las familias, para saber qué era lo que llevaba a los familiares a abandonar a sus padres o abuelos. La gran mayoría dijo “Yo no puedo, estoy demasiado ocupado cuidando de mi y de mi familia. No puedo con mas, que lo haga otra persona”. Esto se tradujo como una “crisis de valores” donde ya nadie se preocupaba por nadie, señalando como las principales culpables a las mujeres, que culturalmente siempre se les ha dejado la tarea de cuidar de los demás. Entonces ¿Por qué las mujeres habían dejado de hacer este trabajo?

Junto con la liberación femenina hubo un cambio esencial de las culturas y las formas de vivir de todo el mundo. Antes las mujeres debían casarse, quedarse en casa, tener hijos muchos hijos, cuidarlos, alimentarlos, a las hijas educarlas para hacerlo mismo que ellas y a los hijos para ser doctores, maestros o abogados. Con la revolución de la mujer esto cambio, las mujeres ya no tenían que casarse o tener hijos, podían salir a trabajar, tener sus propias casas y negocios, pagar a alguien más para que hiciera la limpieza y principalmente… se negó a seguir siendo explotada.

Cuando la mujer dijo que tenía demasiadas cargas sin una remuneración, agradecimiento o consideración y se desligó de responsabilidades, lo lógico era que los hombres tomaran una parte y la carga se volviera más equitativa, pero no lo hicieron, dejando “huecos” y trabajos sin hacer, entre ellos, el de cuidar a los mayores.

Ahí viene la siguiente pregunta ¿Por qué las mujeres se sintieron hartas de esta labor? Porque ya habían sufrido del Síndrome del Cuidador Quemado por siglos, sin que alguien se molestara en preguntarles como se sentían, llevándolas a una rebeldía general. Es muy parecido a la situación que se dio cuando los hombres violentaban a las mujeres que se habían hecho una mastectomía por cáncer, diciendo “Yo no quiero a una mujer deforme y fea” Entonces las mujeres sanas, en rebeldía a los hombres y empatía a las mujeres, comenzaron a hacerse mastectomías preventivas bajo el lema “Es muy estúpido arriesgar tu vida por un hombre machista y quisquilloso”.

Ahora es muy fácil analizar su perfil:

A nivel mundial, las personas que se hacen cargo de un adulto mayor, enfermo, discapacitado, suelen tener un historial común. Aquí no se ve educación, nivel económico o nacionalidad…

– En su gran mayoría son mujeres. Las que cuidan a sus padres, están alrededor de los 45-50 años. Las que cuidan a sus cónyuges tienen 75 años y más, siendo más marcado el sobreesfuerzo que esto conlleva.

– Con hijos que ya no dependen de ellas, o de preferencia, sin hijos.

– Divorciadas, viudas o de preferencia sin haberse casado nunca (a menos de que a quien estén cuidando sea al esposo).

– Con casa propia o viviendo en casa del enfermo.

– Esta persona dedica al menos 40 horas semanales al cuidado del enfermo.

– Suele ser la persona más apegada a la religión de toda la familia. Esta misma religión le crea un peso de conciencia o responsabilidad moral y le hace un blanco fácil para chantajes o manipulaciones por parte de padres y hermanos.

– Esta persona ya está catalogada como “la cuidadora” de la familia. Normalmente es la hija mayor, es la que desde niña ya cuidó a los hermanitos mientras los padres trabajaban, la que desde pequeña cargaba con las responsabilidades de la casa mientras los hermanitos jugaban. La que desde pequeña se le enseñó para ser la responsable, la encargada, la culpable de los descuidos. La que después cuidaba a sus hijos, a los sobrinos, a los vecinos. La que llamaban cuando había que ayudar a un enfermo, una embarazada o una madre inexperta. Estos hijos son mejor conocidos como los “hijos inversión” de los que hablaremos más adelante.

Como esta hija se formó llevando el rol de cuidadora desde pequeña, para sus 50’s ya es experta en varias áreas y llevar todas las responsabilidades al mismo tiempo, sabe cómo llevar una casa, cocinar, lavar, hacer las compras, sabe de medicina, remedios caseros, cuidados de un enfermo, sabe hablar con doctores, está preparada para salir de emergencia en cualquier momento, tiene un alto nivel de adaptación para desvelarse, trabajar mucho y de repente, cambiarse de casa en caso de ser necesario y hasta dormir en el autobús o en un sillón al lado de la cama.

[Dato curioso: En una zona prehispánica de algún lugar de México, que no recuerdo, se encontraron casas donde había una cama de piedra grande especial para los enfermos, niños pequeños y adultos mayores, junto tenía una especie de sillón también de piedra, este sillón era donde las mujeres dormían cuando tenían que cuidar a sus enfermos y además era multifuncional, tenía una forma especial para dormir, sentarse, amamantar bebés, recargarse, bajar con cuidado al enfermo que no pudiera caminar y hasta tenían una mesita donde poner la comida y medicina del enfermo]

Entonces, entre más se le haya formado como cuidadora y mas aptitudes tenga, más se le buscará para desempeñar este trabajo y mas explotada se sentirá. Llevándonos al problema de que no solo se le buscará para cuidar a sus padres, sino que terminará cuidando de la hermana de la vecina de la cuñada de la amiga de la madrina y se le exigirá que lo haga como si fuera su responsabilidad única y absoluta.

Esto está ligado directamente al nivel de machismo general de cada país. En países tercermundistas o muy machistas, solo 1 de cada 10 hijos que se hace cargo de cuidar personalmente a un padre enfermo, es hombre. En países como Alemania y Estados Unidos, el número aumenta a 4. Tal y como sucede con cuidar de un hijo pequeño, donde usualmente son las mujeres las que crían y cuidan del pequeño mientras los padres dan una pensión, se desentienden de las demás necesidades del hijo y cuando algo sale mal le recriminan a la mujer “Por no cuidarlo bien”.

Estas situaciones se van acumulando en la vida de la persona, por eso la frustración es un sentimiento muy común y muy comprensible. A la edad de 45 o 50 años, están en la etapa en la que ya se han liberado de cargas como el cuidado de los hijos, ya tienen una estabilidad económica y pueden al fin disfrutar de su vida con absoluta libertad pero con la suficiente madurez, como lo hacen las personas de su edad que le rodean… Cuando de repente se encuentran con la obligación de cuidar de terceros, mientras los demás familiares se desentienden o le dejan el trabajo más pesado. Sin contar que una noticia de estas es emocionalmente devastadora, los choques entre familiares llegan casi de inmediato.

El primer problema es la desigualdad en las cargas. Es muy común que una sola persona haga todo el trabajo, mientras los demás llegan solo a dar una visitadita de vez en cuando, que los turnos de cuidado no sean equitativos o que mientras uno hace el trabajo sucio, otro solo “pase el tiempo”. Se encuentran con que mientras uno está frustrado por el exceso de trabajo, el otro esté frustrado por el exceso de gastos, otro porque al no ser el cuidador principal, no se le tome en cuenta para la toma de decisiones, otro porque no se le avisó a tiempo, porque se culpan entre si por algún descuido etc…

También salen a la luz viejos resentimientos hacia los padres y entre hermanos. “¿Por qué lo cuido yo, si él no me cuido a mi? ¿Por qué lo cuido yo y mi hermano que es el consentido no hace nada? Yo lo cuido todo el día y nadie dice nada, llega mi hermana de visita, un ratito y ya se hace una fiesta. Claro, ahora que me que necesitan, ya somos familia.” Esto, sin contar con el desequilibrio emocional que cada quien está pasando, que todos están con su propio duelo o buscando como adaptarse a la nueva situación.

El dinero es otro problema por analizar. Como usualmente la hija mayor es quien se queda a vivir con el enfermo, ella es la que termina asumiendo los gastos de éste. Sea por que los demás hermanos se deslindaron del problema desde un principio o porque con el paso de los años poco a poco dejaron de ayudar. Entonces nos encontramos con una mujer en esta situación:

-Siempre, en todo el mundo, el salario de la mujer ha sido menor que el del hombre, entonces, por el simple hecho de ser mujer, es muy probable que sea quien menos gana de toda la familia.

– Esta mujer está alrededor de sus 50 años, a esta edad quizás ya tenga una pensión, que normalmente le alcanzaría para vivir ella sola. Si tiene un trabajo, es muy probable que lo pierda por que deberá estarse ausentando para las citas del doctor o porque no hay quien cuide del enfermo. Si mantiene su trabajo, no resistirá mucho trabajando todo el día y cuidando en las noches, además de hacerse cargo de todos los demás compromisos. Si tiene un negocio o alguna entrada de dinero fija, deberá dejarlo encargado a alguien más, con riesgo a que la otra persona le robe o lo lleve a la quiebra si no sabe manejarlo. A esta edad es muy peligroso perder la fuente de ingresos por lo difícil que es salir adelante.

– Esta mujer, de unos 50 años, debe adaptar toda su casa para cuidar del adulto mayor, además de poner barandales por todos lados, necesita hacer muchos gastos juntos, necesita comprarle una silla de ruedas, aparatos ortopédicos, medicinas, pagar doctores, adaptarle una habitación, reorganizar escaleras y hacerse de un cochecito lo suficientemente grande como para llevar al paciente al hospital, de emergencia a media noche.

-Esta mujer, de 50 años, sobrepasada de gastos, cansada física y emocionalmente, además tiene que luchar con sus propios problemas, como la menopausia, osteoporosis, cambios de ánimo, perdida de privacidad y tiempo para sí, exceso de preocupaciones y enfrentarse con el hecho de reorganizar sus prioridades, lo que significa dejar a un lado las salidas con las amigas y/o pareja, las visitas a los hijos, las clases de yoga y deshacerse del gato porque el abuelo es alérgico.

-Esta mujer, que ya siente que la situación la sobrepasa y que en momentos de emergencia sacó una fuerza sobrehumana, también se enfrenta a la incertidumbre. El no saber qué pasará mañana, se debe estar preparada para la muerte de un ser querido y cercano, pero a la vez, para que esa situación dure 5, 10 o 15 años. Se debe estar preparada para enfrentar que ese “Segundo aire” que apenas empezaba a disfrutar, se le podría ir cuidando de alguien más y un día darse cuenta que ya tiene 65 años y que necesita que sus hijos le cuiden. Debe asimilar que ahora su madre aun se puede bañar sola, pero que el Alzheimer avanzará y que después no recordará como comer o quizás ya ni la reconozca como su hija.

En este punto es muy común que las mujeres, en total frustración y desesperanza, caigan en vicios que les ayudan a ir soportando la situación. Comúnmente usan pastillas para dormir, de lo contrario el estrés y las preocupaciones les lleva al insomnio, pero con el paso del tiempo ya no solo las usan para dormir, sino todo el día. Otras mujeres usan el alcohol aunque nunca en su vida hayan sido alcohólicas. Algunas se refugian en la religión, llevándola hasta límites insospechables. Así poco a poco van decayendo y enfermando. A veces huyen y abandonan todo, a veces solo llevan la situación superficialmente por el resto de sus vidas, otras prefieren el suicidio antes de terminar como paciente.

¿Cómo evitar llegar a este punto tan extremo?

En primer lugar, debemos dejar de ver a los hijos como inversión a futuro. El por qué tener un hijo es un tema muy largo que se debe resumir en una palabra: por AMOR. Desgraciadamente nos encontramos con personas que dicen: “Yo quiero tener hijos para no estar sola, para que me cuiden de viejito, para que vean por mí, para que me compren una casa, para que no se me vaya el marido” etc. Entonces tienen una hija que la usan para criar a los demás hermanos, para que limpie la casa, para que cocine, para que sea la “mandadera” de la familia, tienen un hijo para que ayude a hacer las mudanzas, para que trabaje, para que busque el control de la tele abajo del sillón, para que la mamá no se quede sola y desprotegida cuando el esposo no está. Cuando este hijo crece le dan sermoncitos diarios de “Yo que todo te lo di, lo menos que puedes hacer es responderme igual”

Poniéndolos en el lugar de estos hijos, que frustrante debe ser cuando te das cuenta que “Claro, mis papás me mantienen y me pagan 5 años de universidad, salgo siendo un profesionista, gano bien, les compro una casa, un coche, los mantengo mejor de lo que ellos han vivido siempre y cuando son ancianos debo cuidarlos y hacer todo lo que necesiten. Que buen negocio! Inviertes 5 años y te soluciona el resto de tu vida.”

Entonces el hijo no se siente amado, se siente usado, siente que fue traído a este mundo para sacar un provecho y entonces se preguntan “¿Y si hubiera nacido enfermo? ¿Me hubieran abandonado y hubieran tenido otro hijo que si los pudiera mantener? ¿y si no gano lo que esperan?¿y si algo me pasa y muero primero yo?¿y si mi hermano les da más dinero, lo querrán mas a él que a mí?¿y si me caso con alguien pobre y nuestro status económico baja?¿Y si me caso con alguien rico solo para satisfacerles?¿Eso no sería igual que vender o prostituir a tus hijos?”

En este punto, el hijo se siente demasiado herido y resentido, entonces reacciona, puede ser con sumisión y acepta su rol humildemente terminando de destruir su autoestima y sueños o reacciona con rebeldía y coraje, tomando la actitud de “Ahh esperabas dinero, pues ahora no verás ni un centavo mío” desligándose totalmente de cualquier responsabilidad, rompiendo la relación con los padres o negándose a ser independiente, para que los padres le sigan manteniendo.

 

CUIDANDO AL CUIDADOR

La respuesta lógica de las familias es que cuando hay una persona que requiere cuidados permanentes, la vida de todos los miembros gire alrededor de dicha persona, descuidando a los demás miembros, especialmente al cuidador principal. Para evitar que se sienta frustrado o que se le olvide preocuparse por sí mismo, también debe haber alguien al cuidado del cuidador.

CUIDADOS EMOCIONALES:

El punto principal es mantener la división de cargas equitativas, para evitar que el cuidador se sienta utilizado. Preguntarle constantemente cómo se siente, si necesita descanso, si necesita ayuda, si ha notado algún cambio en su cuerpo o sus emociones. Muchas veces los cuidadores no piden ayuda porque creen que ya es demasiado trabajo cuidar de una persona como para estar pidiendo atención también.

También se le debe vigilar constantemente a que no sufra violencia por parte del enfermo, quien está pasando por su propia crisis emocional y puede desahogarla siendo hiriente con su cuidador. Aunque digan cosas como “No le hago caso a lo que me dice, yo entiendo que tiene demencia y no lo dijo en serio”, con el paso del tiempo su autoestima puede verse dañada, además de que es aun mas difícil hacer un trabajo de por si pesado.

No es momento de reprochar, exigir, abusar o ser inflexible. Todos los involucrados se ven afectados, se sienten inestables, por eso es muy común que haya discusiones, la irritabilidad es resultado del estrés, el cansancio y el dolor físico y emocional. Se debe escuchar para saber qué es lo que está haciendo sentir mal al otro, pero sin tomárselo tan a pecho, las emociones pueden desbordarle y salir de manera inadecuada. Toda ayuda es bienvenida, así que se debe mantener una actitud de aceptación, sea al apoyo religioso, psicológico, una invitación a salir o a hacer ejercicio. Los distractores son muy importantes, son esa válvula de escape que ayuda a desahogarse para no explotar por la presión.

Ayudar al cuidador para que deslinde responsabilidades, que se sienta culpable por cuidar o no cuidar, que ignore las sobrecargas sociales y culturales como el “¿Qué dirán?”, que no intente arreglar todo en un día, que acepte lo que se puede o no hacer, que acepte que por mucho que cuide de su ser querido, éste irá en decadencia.

Es muy importante vigilar que el cuidador no se descuide, que no se deprima, que mantenga tiempo para sí mismo, que no abandone sus hobbies o actividades que le causen placer y satisfacción, que no se apodere del enfermo ni el enfermo del cuidador.

CUIDADOS FISICOS

Dado que el cuidador está muy ocupado viendo por la salud de otros, difícilmente notará o dará importancia a sus propios síntomas, por eso se le debe vigilar de cerca. Primero hay que atender los puntos frágiles de la persona en específico, por ejemplo, si el cuidador tiende a la gastritis, hay que cuidarle los horarios de comida y que no pase ayunos, si el cuidador tiene migrañas, hay que estar preparado para atenderle cuando comience a sentirse mal.

La espalda suele ser la más dañada, por el cansancio y por cargar continuamente al paciente, es importante dar masajes constantemente, al menos cada 3 días. Después están las rodillas y los tobillos, siempre es bueno tener lista una bandeja con agua caliente y una con agua fría, para que al terminar la jornada, el cuidador meta los pies en una y a los 15 minutos en la otra, esto es para desinflamar los pies, calmar el dolor y principalmente estimular la circulación. También son importantes los masajes en los pies y tobillos, comenzando desde las rodillas para dejar los músculos relajados y descansados, así evitar los calambres. Es muy importante vigilar que el calzado sea el apropiado para evitar lesiones y disminuir el cansancio lo más posible.

Se debe vigilar el área de descanso del cuidador, que tenga una cama cómoda, en silencio y oscuridad para que nada disturbe su sueño, hacer lo posible para que las pastillas para dormir sean el último recurso. Vigilar que su habitación esté limpia, bien ventilada y a una temperatura ideal, así reducimos al mínimo las enfermedades por polvo y humedad. Mantener una casa en orden le da tranquilidad al cuidador, un lugar desordenado le estresa aun más. Además así le quitamos la sensación de que debe hacer más cosas de las que ya está haciendo.

Otro punto muy importante es la dieta del cuidador. Lo ideal es que alguien le prepare y sirva la comida, de lo contrario, el trabajo puede distraerle y sin darse cuenta, el tiempo se habrá ido volando, haciendo que coma muy tarde o solo se prepare algo ligero para volver a trabajar, descuidando su nutrición.

Para crear el menú o dieta que el cuidador debe llevar, debemos analizar sus necesidades.

NOTA MUY IMPORTANTE: Puede que a muchos fanáticos de la nutrición y/o mas conocedores no les guste esta sección, estoy preparada para ser quemada en leña verde o morir enterrada en quejas.

Como el trabajo más difícil del cuidador es cargar al enfermo, vamos a hacerle una dieta similar a la de alguien que se entrena levantando pesas:

Hay que vigilar los niveles de calcio que ingiere, entonces nuestra dieta debe llevar muchos lácteos. El calcio es especialmente importante en mujeres mayores de 40 años, en la menopausia, que tenderán a desarrollar osteoporosis.

También necesitará proteger sus articulaciones, además de los lácteos, agregaremos alimentos como el brócoli o la col. Debemos tener en mente que el calcio necesita vitamina D para que el cuerpo lo asimile bien. La vitamina D la forma el cuerpo solito al exponerse directamente a la luz del sol, pero si el cuidador estará permanentemente en la habitación del adulto mayor, debemos agregarla en buenas cantidades en la dieta. La vitamina D se encuentra en pescados como el salmón y el atún, el huevo, el hígado de vaca (aunque a muchos no les gusta) y las setas. También se puede recurrir al aceite de hígado de bacalao que contiene un 360% de lo que el cuerpo necesita diariamente. Es muy importante el consumo de colágeno, éste forma parte esencial de los cartílagos, ligamentos y tendones. Las proteínas y las vitaminas K y C ayudan al cuerpo a producir más colágeno. Las patitas de cerdo tienen altos niveles de colágeno, así como los alimentos con ácidos grasos omega, como son las semillas, almendras, nueces y otra vez, el bacalao.

Además nuestro cuidador necesitará músculos fuertes para poder cargar a otra persona, entonces necesitaremos grandes cantidades de proteínas de origen animal ya que estas son las que contienen todos los aminoácidos esenciales para nuestro cuerpo y también ayudan a producir colágeno. Otras fuentes de proteínas son las nueces, frijol, soya, los huevos y la leche.

Como hablamos de trabajar todo el día, sin horarios y con posibles jornadas dobles, debemos tener mucha energía extra, tanto para uso inmediato como almacenada (Ya sé que el sobrepeso es malo, pero también hace que el cuerpo engrose los huesos y aguante a cargar más sin romperse, además la dieta es para trabajo pesado, no para estar de modelito). Esta energía la vamos a satisfacer consumiendo grasas, azucares y carbohidratos. Los alimentos ricos en carbohidratos simples son los plátanos, papas y cereales como arroz, frijoles, maíz, avena, lentejas, harinas. También encontramos carbohidratos refinados en el pan dulce, pizzas y el cereal del desayuno. Entre más refinados sean los carbohidratos, mas rápido se convierten en glucosa y pasan a la sangre dando un boom de energía inmediata, entre mas naturales sean, más lento viajan y se distribuyen, dándonos la sensación de saciedad por más tiempo. Lo único que debemos cuidar con los carbohidratos es consumirlos en las mañanas, para que ese mismo día se usen, de lo contrario solo harán grasa sin musculo ni energía.

Nuestro cuidador necesitará muchos líquidos, es muy probable que se le olvide de tomar agua y si pasa muchas horas sentado, con el paso del tiempo puede enfermar del riñón. Aquí matamos 3 pájaros de un tiro. Nuestro cuidador necesitará muchas vitaminas y minerales, mucha agua y mucha azúcar, entonces debemos estarle dando continuamente jugos, preferentemente frescos. Jugo de frutas, de verduras, de betabel, zanahoria, naranja, manzana. Variando todo el tiempo.

En conclusión, la dieta debe ir más o menos así: 40% de proteínas. 15% de grasas, azucares y carbohidratos. 15% de vitaminas y minerales. 10% de agua y líquidos. Quedando un menú más o menos así:

Día 1:

Desayuno: Cereal con leche, con un plátano en rodajitas y café con leche.

A media mañana: un yogurt natural con avena y frutas (también naturales o en almíbar o con miel).

Almuerzo: Un par de rebanadas de pan con queso cottage o requesón.

Comida: Un guisado de carne, con papitas, zanahorias y demás verduras. Arroz. Ensalada. Jugo de frutas. / Una carne asada con nopales y cebollitas asadas, ensalada, arroz, frijoles y tortillas.

A media tarde: Fruta/yogurt/un chocolate/Algo dulce. Esto es para que cuando el cuerpo comience a sentirse cansado y molesto el dulce o el chocolate liberen serotonina, dopamina, endorfinas etc. (hormonas del placer), así volver a terminar la jornada reanimado y de buen humor. De preferencia acompañado con unas nueces, almendras o cacahuates.

Al terminar la jornada: Un plátano, esto es para que se recupere el potasio perdido y evitar que al momento de acostarse y descansar los músculos den calambres.

Antes de dormir: Un filete de pescado asado/unos taquitos/o algo lo suficientemente pesado como para que el hambre no nos despierte a media noche pero que no cause molestias para irnos a dormir contentos.

Dia 2:

Desayuno: Dos huevos con pan o tortillas. Café con leche/jugo/té.

A media mañana: Un pastelillo/Pay de queso/plátanos asados

Almuerzo: Yogurt con avena

Comida: Pasta en salsa Alfredo o de 3 quesos con brócoli/Pasta a la bolognesa (con salsa de tomate y carne), con jugo de frutas.

A media tarde: Un dulce o algo realmente agradable y relajante.

Al terminar la jornada: un plátano.

Antes de dormir: Un filete de pescado asado/unos taquitos/o algo lo suficientemente pesado como para que el hambre no nos despierte a media noche pero que no cause molestias para irnos a dormir contentos.

Dia 3:

Desayuno: Hot cakes (hechos con huevo y leche, no agua) con mucha miel y frutillas. Leche o café con leche.

A media mañana: Un par de bombones.

Almuerzo: Fruta picada con miel.

Comida: Tortitas de atún con papa, arroz, ensalada. Café, té o agua.

A media tarde: Plátanos con crema

Cena: Hongos o setas asados con mucha cebolla picadita y ensalada de nopales.

 

No es pecado mortal romper la dieta, es solo una guía para ver más o menos como van las proporciones y los alimentos que pueden cubrir sus necesidades de nutrientes. Por ejemplo, una hamburguesa contiene la proteína en la carne y mayonesa, los carbohidratos en el pan, el ajonjolí también en el pan, vitaminas en la cátsup, tomate, lechuga, piña y demás verduras, el calcio en los quesos etc.

La idea de poner varias comidas es para asegurarse de que el cuidador no pasará hambre, para que no le cause gastritis ni se desnutra. Es muy importante que el consumo de café negro y té sea con moderación, ya que la cafeína no es buena combinación con el estrés ni la gastritis.

 

EL AMBIENTE DEL CUIDADOR:

Aunque el cuidador deba dormir con el enfermo para cuidarle hasta en sueños, necesita su espacio de privacidad, un espacio suyo y solo suyo, que sea una habitación, un estudio, un área de relajación, donde pueda aislarse cuando lo sienta necesario, descansar sin interrupciones y desconectarse de todo y de todos.

Necesita un espacio digno para cuidar de su ser querido, tener todo a la mano, como un botiquín completo, una mesita de trabajo, una silla cómoda para estar al lado de la cama etc. Todo lo que le facilite y le ahorre trabajo, para reducir el cansancio lo más posible.

Es muy bueno tener una mascota, como un perro o gato, siempre y cuando no signifique mas trabajo de limpieza ni arriesgue la salud de nadie. Está comprobado que acariciar a un perro por 5 minutos deshace todo el estrés ganado en un día. Además de la compañía, amor y alegría que siempre llevan a un hogar. Es un compañero que acompaña, con quien platicar, con quien interactuar y que siempre estará ahí en pie de guerra a nuestro lado.

Un punto muy difícil para discutir es cómo lograr el equilibrio entre las necesidades del cuidador y las necesidades del cuidado. Por ejemplo, el enfermo se sentirá mejor si no se le hacen muchos cambios, si no hay personas entrando y saliendo o se le está cambiando constantemente de cuidador. Para el cuidado, lo mejor es tener turnos cortos o días de trabajo intercalados con días de descanso para que se distraiga, descanse y desestrese ¿Cuál es el punto ideal aquí? Eso lo debe hablar cada familia, de acuerdo a su situación específica.

EL CUIDADOR DE HOY Y EL CUIDADOR DE MAÑANA

Es un hecho que la población mundial está envejeciendo, las personas viven más años, tiene menos hijos y para la sociedad cada vez es más difícil pagar pensiones y cubrir los servicios de salud. Es muy difícil tener un buen sistema médico y de pensiones cuando alguien trabajo de los 25 años a los 65 (40 años) y llega a vivir hasta los 95 (30 años) o cuando alguien comienza a ser cuidado a los 65 años por sus hijos de 40 años, si ésta persona llega a vivir a los 95 años, para este momento sus hijos tendrán 70 años y ya necesitarán ser cuidados por sus propios hijos.

Entonces nos enfrentamos a que mientras las expectativas de vida aumentan sin aumentar notablemente la calidad de vida, tenemos una tercera generación que se enfrente a tener que hacerse cargo de sus padres y abuelos (sin contar parejas o hijos) tanto en cuidados como económicamente, lo cual pronostica una fuerte crisis a futuro si tomamos en cuenta que de un matrimonio deberán subsistir ellos, mas sus hijos, mas sus padres y posiblemente sus abuelos con todas sus enfermedades y necesidades. Por lo tanto es urgente hacer una reorganización de la sociedad, desde el sistema médico, el sistema de pensiones, de trabajo etc. etc. etc. porque sin una buena distribución de responsabilidades y bienes y una infraestructura que considere al adulto mayor, estamos destinados a colapsar como sociedad y ser una vergüenza ante los ojos de los extraterrestres que nos observan.

 

Fuentes:

http://alzheimer.medico-guia.com/el-sindrome-del-cuidador.html

http://edant.clarin.com/diario/2005/01/26/conexiones/t-910582.htm

http://www.mapfre.com/salud/es/cinformativo/cuidar-enfermo-cronico.shtml

http://www7.uc.cl/enfermeria/html/autocuidado/img/1020_%20Barrera_Cuidando_a_cuidadores.pdf

http://www.celtadia.com/dieta-adecuada-cuidador

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