Carta a Andrés Manuel López Obrador

Hoy, jueves 5 de julio de 2012, México está en la cuerda floja, el proceso electoral se hace largo y el país entero está a la expectativa. Aun no sabemos qué pasará. Hay muchas ideas, pero no tenemos algo seguro. Hermanos que estaban en el extranjero han decidido regresar para “salvar a México” y otros, desesperanzados están en el aeropuerto buscando una mejor opción donde vivir.

Más de una vez lo hemos visto llorar ante las multitudes que lo apoyan, pero algo que usted no vio, la noche y madrugada del domingo pasado, fue a miles de mexicanos que literalmente lloraron al ver los resultados de la elección, al ver que a nosotros (a usted y a nosotros) nadie nos apoyó.

Por un momento creímos que el país se derrumbaría, que todos se dejarían vencer y obedecerían sumisamente las órdenes dictadas, pero no fue así y me enorgullece saberlo.

Había escuchado hasta el cansancio que ya se habían perdido los valores, como el respeto a los mayores, la familia, el amor incondicional en las parejas, etc. pero señor Obrador, usted ha demostrado que estos valores están ahí, más fuertes que nunca:

He visto a esos abuelitos que estaban abandonados en el olvido, llenarse de alegría cuando se acerca su nieto a preguntar sobre cómo fue la revolución, como inicio, el por qué y sus resultados. Se acercan a preguntar sobre Tlalteloco y hechos similares. He visto familias que a la hora de la comida relatan la historia de México desde su punto de vista y los jóvenes escuchan con respeto y hasta admiración. Alguna vez escuche a una mujer decirle a su nieto: ”Mijo, eso es peligroso, ¿Por qué te metes en esos problemas?” A lo cual él respondió: “Para que tengas tu pensión abuelita”. Valores dignos de admirar.

He visto marchas donde las parejas van de la mano, abrazados, planeando un mundo mejor para sus futuros hijos, parejas que han visto sus diferencias insignificantes y que se han unido más que nunca en la lucha por el futuro de sus hijos. Ha dado la vuelta al mundo esa fotografía de mujeres embarazadas, mostrando su pancita, marchando en primera fila con carteles que dicen “Esto lo hago por ti, hijo”. Han puesto en alto el honor y han reafirmado esa imagen que tenemos las mexicanas de hacer lo que sea por nuestros hijos. Si ya nos admiraban, ahora lo hacen más.

He visto cadenas de amor, donde una chica en plena marcha es atacada y su novio salta a defenderla, lleno de pasión y amor por ella, esa pasión del mexicano enamorado. Cuando esto sucede la madre de él comienza a llamar a las cámaras para que tomen al que está ahora atacando a su hijo y a denunciar el acto. En cuanto la crisis pasa, la madre intenta limpiarle la sangre a su hijo mientras él inquieto revisa que su novia esté bien. En estas marchas también hay padres que van abriendo camino en sus autos para defender a sus hijos que van marchando atrás. Veo familias completas. Veo abrazos, unión, solidaridad y armonía.

Sinceramente yo también comenzaba a creer que eso ya se había perdido, pero usted señor Obrador, ha dado una razón para que las brechas generacionales se rompan. Muchos padres sienten miedo al ver la posibilidad de que sus hijos se casen y se vayan, pero ha dominado el miedo a que sus hijos no tengan un buen futuro. Muchos hijos sienten que sus padres son sobreprotectores, pero se han sentido aliviados y resguardados cuando en plena marcha, van a su lado sus padres, aunque estos ya sean de edad avanzada y sea más apoyo moral que físico. Al menos yo, he recobrado la fe en la humanidad.

Estaba ya cansada de escuchar que los jóvenes no hacemos nada, que somos apáticos, que no nos interesa nuestro futuro, que preferimos estar hundidos en nuestros vicios y que si no somos capaces de estudiar, mucho menos de trabajar. Odiaba esta idea generalizada. Señor Obrador, usted ha sido la razón por la cual millones de jóvenes han salido de su “zona de confort” para arriesgar sus vidas, por usted y su causa. He escuchado a jóvenes decir “Yo no sabía qué hacer con mi vida, no encontraba mi camino, ahora ya sé que haré, haré que México cambie”. También se ha cambiado la imagen del “ni-ni” de “Ni quiero estudiar, ni quiero trabajar” a “Ni me dejan estudiar, ni me dejan trabajar, aunque yo quiera”. Muchos padres están reaccionando ante la situación a la que sus hijos se enfrentan y que no habían visto. De ahí ese famoso cartel que dice: “Los jóvenes están haciendo el trabajo que nos tocaba a los adultos y que por miedo o conformismo no hicimos”.

Gracias a usted, hemos roto con el prototipo del típico mexicano que pasa su fin de semana emborrachándose mientras ve el futbol. Señor Obrador, usted logró que el primer fin de semana de vacaciones, el domingo de la gran final de la Eurocopa, miles de mexicanos se levantaran antes de las 6 am y que trabajaran como vigilantes de las votaciones hasta la madrugada del día siguiente e incluso se fueran directo a las marchas y hoy sigan trabajando.

Mientras todo el mundo veía futbol, ellos vigilaban que el derecho a votar se cumpliera. Mientras todo el mundo se iba a las calles, ebrios y eufóricos, los jóvenes mexicanos estaban trabajando de manera voluntaria, gratuita, sin comer, sin dormir, arriesgando su vida e integridad física, soportando agresiones, frustrándose y volviendo a luchar. Incluso amigos españoles me han dicho que al ver a estos jóvenes se han sentido avergonzados, me han dicho “Nosotros estamos en una situación mucho más frágil, tenemos una bomba de tiempo a punto de explotarnos encima y aun así vimos el partido al lado de nuestro presidente y salimos a festejar con él. México no está pasando una situación tan grave aun y ya se están defendiendo.”

No podemos negar que es admirable la responsabilidad y madurez que los jóvenes, el futuro de México, han demostrado en las marchas. Los fines de semana en la noche, ya no van a los antros, ahora dicen “Mañana en la marcha debo estar descansado, informado y sobrio”. No han destruido nada, al contrario, ahora mismo están limpiando las paredes de graffitis. Ni siquiera obstruyen el tráfico, al contrario, han creado rutas alternas y mapas que entregan a los oficiales de tránsito para que no tengan que preocuparse por buscarlas. Han llegado a tiempo, se han ido tarde, han cumplido con las reglas, han resistido a provocaciones, han gastado tiempo, dinero y esfuerzo, soportando burlas y presiones. Han sido un orgullo ante los ojos del mundo.

Señor Obrador, México tiene el grave problema de que los mexicanos leen menos de un libro al año, pero por su causa, los he visto devorar libros en una sola tarde, para planear, informarse y prevenir errores en este movimiento. Los he visto publicar, escribir, leer, platicar… Me avergonzaba que en México los universitarios escribieran con más faltas de ortografía que un niño de 7 años, creía que la mayoría pasaba por la universidad sin aprender realmente nada, pero señor Obrador, los veo reclamar, demandar, hacer oficios, los veo manejar los medios legales con destreza… Veo Jóvenes que van en los primeros semestres de Leyes y están buscando en sus libros, qué les permitirán un cambio. He visto futuros doctores que van con todo su equipo a las marchas diciendo: “En cuanto haya un herido, yo estaré aquí para salvar su vida”. He visto historiadores informando, futuros maestros viajando, con la constitución en la mano, a zonas rurales para enseñar a los que no han tenido el privilegio de poder pagar su educación en una escuela  “publica”. He visto a muchos usar su propio dinero para crear mantas, carteles, folletos etc.

Todo por usted y por su causa, Señor Obrador…

Quizás no sea reconocido como presidente oficial, pero ya es un líder, que ha inspirado, revolucionado, activado y despertado las mentes de millones de personas en el país.

Señor Andrés Manuel López Obrador, usted ha sido el único líder capaz de unificar generaciones, de impulsar a las masas, de inspirar a los que ya no tenían esperanzas, ha cambiado la mente de millones y ha cambiado el rumbo de México para siempre. Quizás no aparezca en los libros de historia de las primarias mexicanas, pero está en la mente de todos, ha dicho lo que todos pensábamos y nadie se había atrevido. Es la primera vez que veo a tantos jóvenes decir al mismo tiempo: “Yo estoy dispuesto a matar y morir por esta causa”. No sé si usted o “los de arriba” estén conscientes de todo lo que esta frase implica.

Usted ha logrado lo que un presidente tras otro no ha podido. Ha activado a un pueblo, un pueblo que le quiere, le respeta y le admira. Usted ha ofrecido y ha cumplido lo que ninguna campaña política:

Ofreció darnos el respeto que nos merecemos, ya lo entendimos y lo estamos exigiendo.

Así que totalmente independiente de si llega a ser presidente oficial o no, de si cumple sus promesas o no, de si usted es el pretexto o el inspirador, independientemente de lo que pueda pasar…

Por lo que ha hecho hasta el día de hoy con nuestro país, solo puedo decir….

GRACIAS, por hacer que el corazón de México vuelva a latir, GRACIAS.

-MK

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