NIÑA TEHUANA

  

DESCRIPCION DE “NIÑA TEHUANA CON FLORES”

Y OTROS ELEMENTOS COMUNES EN LAS PINTURAS DE FRIDA

El cuadro está dividido por el Sol y La luna. Frida representada por una niña tehuana. El Sol como Símbolo de lo masculino. La Luna como símbolo de lo femenino. Ella al centro, la bisexualidad.  

La Luna

:

Femenina, cambiante, llena de facetas, de cicatrices, golpeada por los meteoritos. La Luna, más cercana pero menos brillante. Sin luz propia, solo el reflejo del Sol – Diego.

El Sol

:

Diego. Su todo, para ella el centro del universo, lo principal, grande, ardiente, quemante… El calor del Sol se vuelve insoportable, ella se refugia en la Luna, pero aun así es una noche oscura, no brilla tanto como Diego. Diego lo ilumina todo. Ahora siente la Luna fría, pequeña. Regresa al Sol. El Sol arde de celos y quema todo a su alrededor, dejándola en un desierto, donde no puede crecer nada, por que él lo quema todo, lo destruya todo, lo bueno y lo malo, él no mira, no siente, no se mueve, solo destruye. Al principio dió calor, pero ahora esta en lo más alto. Poco a poco fue quemando todo. Ella no lo soporta más y regresa a la Luna, ya no la siente fria, pero mira a su alrededor y todo sigue siendo un desierto. Las plantas necesitan del Sol para crecer…

Piedras

:

Frida, cansada y descepcionada se sienta sobre La Piedra Volcánica, creada por lava ardiente que salió del corazón de la tierra y que por falta de calor, enduró y ahora esta ahí, firme, fría, tal vez esconda insectos, pero solo es una piedra pequeña.

Rosas

:

Simbolizan su corazón, su amor, su fragilidad. Ella las protégé con gran cuidado y delicadeza, sin entregarlas. Lo desea, pero no puede. Sabe que el Sol las quemaría, las secaría en segundos, ya lo ha hecho, su Sol no sabe tratar las flores, su Sol lo destruye todo. Pero no hay nada más. Sabe que necesita un Sol. Las flores se alimentan de él. Tampoco puede entregarse a la Luna, es demasiado fría, ademas no brilla tanto, no las merece, el Sol es más grande, pero las destruiría en un segundo…

La Niña:

Abraza el ramo de delicadas rosas. La niña no mira más alto, no mira hacia abajo, mira al frente, sin interés. Ella se mantiene fuerte, no se queja pero tampoco lo acepta. No pierde su postura, incluso mantiene cierta coquetería. Por ahora no puede huir, esta descalza, no puede caminar sobre el arena ardiente y la noche es demasiado oscura e insegura, la Luna no brilla lo suficiente.

A los lados no hay nada, el Sol lo ha destruido todo, la Luna no pudo hacer renacer nada. No hay estrellas. Todo lo demás es insignificante para ella. Lo más importante en el cuadro, despues de ella, son el Sol y la Luna. La Luna llega cuando el Sol se va, ese Sol que ahora no se mueve, pero aún asi, vay viene. En el día está y unas horas despues ya no. Está y se va, quema y deja enfriar, llega e ilumina todo, se va y la deja en oscuridad.

Ella sigue sobre su tierra destruida por el Sol, sin olvidarse de sus antepasados, de las raíces que salen bajo sus pies, ella sigue usando su ropa típica, sus peinados, tal como Frida. Ella no cambia.

Con el Sol o la Luna, Frida es la misma, una niña con manos y pies delicados que nunca tuvieron que esforzarse y ahora esta ahí, sola por los celos del Sol, descalza, cansada, descepcionada, sin poder huir, solo puede esperar ahí, bajo la fría Luna y el Sol arrazador.

 

DESPUES DE ESTO, ES MAS FACIL ENTENDER Y APRECIAR  MUCHAS DE LAS PINTURAS DE FRIDA:

 

  

Allá cuelga mi vestido o New York, 1933

 Self-Portrait with Diego on My Breast and Maria between My Eyebrows

Moises

 

by: Izaqui

 

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